martes, 12 de julio de 2011

HONOR Y MERITO A UN GRAN DETECTIVE RECIENTEMENTE FALLECIDO CORONEL PNP JULIO CESAR ALVA REGINO





El capítulo de la Captura de Gonzalo en donde converso con el coronel PNP Luis Alva Regino, en esos momentos, jefe de los grupos de inteligencia de la DIRCOTE, recientemente fallecido por enfisema pulmonar. Una noticia que me cae como baldazo de agua fría . Honor y merito a un gran detective, honesto y sencillo como los grandes .

LA MALDICIÓN DE GONZALO

- "Gonzalo pasó por la DINCOTE y dejó su maldición" - comentaba el Coronel Alva, mientras dejaba escapar una risilla mordaz que estremecía su magra figura.

Con su cuerpo pequeño y enjuto, el Chino Alva daba la impresión de fragilidad, pero no era así.

Era un trabajador incansable.

Siempre lo acompañaba su infaltable cigarrillo. Cuando le faltaba "el cáncer" - como decía - iba a mi oficina y nos poníamos a fumar mientras conversábamos de las operaciones.

Las tazas de cafés iban y venían.

Su oficina estaba ubicada en el ala norte del segundo piso del Edicopip y todas las mañanas ingresaban los jefes de los cuatro grupos de inteligencia a darle cuenta del estado de las operaciones.

Con el GEIN tenía un trato especial, pero le exigía que debía estar enterado de lo que hacía o dejaba de hacer este grupo.

Era la mañana del 15 de septiembre de 1993 y había transcurrido un año de la captura del líder senderista.

Nos saludamos por el día de la ex PIP y conversamos, saboreando en la jefatura del GEIN sendas tazas de cafés, siempre acompañados de unos cigarrillos. Esa mañana llegaron varios oficiales del Curso de Capitanes para saludarnos por el 15 de septiembre.

Al mediodía hizo su ingreso a la oficina el General Dominguez y desgranándose en justificar lo injustificable, me entregó "personalmente" - según expresó - la orden de mi cambio de colocación a la escuela de Capacitación de la Policía Nacional (ECAEPOL).

Ese generral, ex profeso, había esperado el 15 de setiembre para entregarme el oficio. Mientras me entregaba el documento trató por todos los medios de darme una explicación racional de el porqué me sacaban de la DINCOTE y por ende del GEIN.

Me dijo: "Según el Teniente General Alva, Director General de la Policía Nacional, como quiera que has viajado a Taiwán a seguir un curso de Guerra Política y el terrorismo practicamente está acabado, la superioridad cree por conveniente que vayas a enseñar lo que sabes a la Escuela Superior de Policía.

Mientras hablaba hacía un gran esfuerzo para mostrase convincente. "Seguramente a él le habían dicho lo mismo"- pensé. Esbocé una sonrisa. Esto hizo que se tranquilizara. Luego se retiró.

Mientras observaba el oficio, hicieron su ingreso a la oficina varios oficiales que habìan estado esperando la salida del general Dominguez para saludarme por el dìa de la Policìa de Investigaciones.Todos eran ex PIP que habìan acudido al GEIN para celebrar el 15.

Presintía desde hace algunas semanas que el día de mi cambio tenía que llegar pero no pensé que escogería el 15 de septiembre para entregarme el documento para mi salida. Me habían alertado que mi cambio estaba "fríamente calculado" y que hilos invisibles desde la "fábrica "se movían para ello.

Me había convertido en un obstáculo para los planes que tenía trazado el SIN para la DINCOTE y a esta conclusión habían llegado desde que les dije al "Grupo Colina" que se fueran del segundo piso. Comprendí con lástima el papel que jugaba el General Dominguez . Era sólo un títere manejado por estos hilos invisibles.

La orden de mi cambio de colocación a una unidad de instrucción no me tomó por sorpresa. Cuando estaba en Taiwán seguiendo el curso de Guerra Política del 12 de julio al 7 de septiembre de 1993, a mitad del curso, me llamó por teléfono mi esposa y me alertó de lo que se estaba tramando.

Luego hizo lo mismo el "chino" Valencia. Al comienzo no le dí credibilidad a lo que me decían, pero otras llamadas de igual naturaleza me confirmaron todo esto. Cuando regresé a Lima, todo sucedió tan rápido que ya estaba listo para presentarme el lunes 16 a la Dirección de Personal y luego a la Ecaepol.

Sólo esperaban que regresara al país. Era una de las piezas más que se movían en el tablero de ajedrez de la DINCOTE. Todo había sido preparado maquiavélicamente. Lo demás era aparente.

- ¿ Por qué? Le disparè esta pregunta al "chino" Alva.

Lo agarré de sorpresa. Me dio la impresión de que él desconocía la decisión del comando no obstante que debían haberlo alertado ya que serìa el llamado a entregarme el oficio.

Se desempeñaba como jefe de la Subdirección de Inteligencia de la DINCOTE y el GEIN, desde principios de 1992, cuando Aguila 10 se hizo cargo de la direcciòn de DINCOTE, pasò a ser parte de ella.

Movía la cabeza preocupado pero se sumergió en un silencio abismal. Estaba lleno de contradicciones.

De una u otra forma, la lucha nos había unido y habíamos pasado interminables horas conversando y contándonos nuestros sueños, temores y esperanzas.Pero, para nadie era desconocido que había sido colocado en ese puesto para que sea "ojos y oídos" de Aguila 10 y tenía que mantenerlo informado todos los días de lo que hacía y dejaba de hacer el Jefe del GEIN.

Esta tarea se le hizo más difícil y recargada desde el momento que se dio la fisura entre el GEIN y la jefatura de la DINCOTE.

- "Te lo dije, Benedicto, Gonzalo pasó por la DINCOTE y dejó su maldición"- repetía Alva moviendo la cabeza.

- "Ha dejado odio, celos, resentimientos, y venganza" - remarcaba. Luego, se reía y lanzaba bocanadas de humo.

De tanto escuchar lo que decía sobre la maldición empecé a tomarle sentido. No estaba del todo errado. La caída de Gonzalo fue buena para el país, la seguridad, las inversiones, para la fama y gloria de algunos, pero para el GEIN y los que lo comandaban, fue fatal. Poco a poco el GEIN se fue desintegrando.

Hasta quedar muchos de sus integrantes como piezas sueltas. Efectivamente, Abimael Guzmán, el genio del mal, había pasado por la DINCOTE y había dajado su estela de maldad. La DINCOTE se enfrascaba en peleas domésticas, chismes, rumores, celos y una competencia desleal. Además, se evidenciaba una clara intención de destruir al GEIN.

- ¿ Por qué habían tramado mi salida de la DINCOTE?. Me devanaba los sesos buscando una respuesta lógica. Empecé a rebuscar en mi memoria algún indicio.

"Tal vez fue por la respuesta que le di el 12 de julio de 1993 al General de Ejército, Juan Briones, Ministro del Interior, en una de las reuniones de la comunidad de inteligencia que se realizó en el SIN"- pensé. Esta podría ser la razón.

En esa oportunidad, según me dijeron que había cometido una insolencia al responderle al Ministro que "para alcanzar la cima de una montaña primero había que escalarla", cuando me preguntó: ¿ Dónde está Feliciano y por qué no explicaba la misión que me habían dado?. Había terminado de explicar una operación de inteligencia donde aparecía la camarada "Teresa", una componente de la célula de dirección de Socorro Popular.

El Ministro del Interior quería que se le explicara dónde estaba "Feliciano". Quería ver a "Feliciano". Traté de explicar que esta era "operación intermedia", el objetivo había sido bien seleccionado y poco a poco se iba a llegar a la cima, pero primero había que escalar la montaña. Observé su rostro y se molestó sobremanera.

Era más que seguro que la respuesta la había tomado como una mofa a su alta investidura. Antes de retirarme Tai-Pan se me acercó y se encargó de decirme que tenía que volver al día siguiente para explicarle con "más detalles" al Ministro la operación sobre la ubicación de Feliciano.

Me puso en un dilema. Cuatro días antes me habían avisado que debía viajar a la República China de Taiwán a seguir el curso de "Guerra Política" y ya tenía los pasajes para el día siguiente, domingo. Le pedí al Coronel Sixto Gutierrez, segundo jefe de la DINCOTE, que nombrara un reemplazo para que expusiera ante el Ministro la operación de inteligencia. Propuesé al "chino" Valencia. Me aseguró que así lo iba a hacer.

El domingo viajé a Taiwán. Esta actitud la tomó Tai Pan como una soberbia e indisciplina . Cuando querían encasillar a alguien como indisciplinado y rebelde le colocan la etiqueta de soberbio y ¡ zuas!, le "arrimaban el piano". La soberbia me costó diez horas de arresto simple. Copia del oficio donde aparecía el motivo de la sanción y las horas que me habían colocado, me la entregaron junto con mi oficio de salida de la DINCOTE.

Un anodino Coronel de la DINCOTE, conocido como "cucaracha", se encargó de que esta sanción llegue sin ningún tropiezo a la Dirección de Personal y que quede "lacrado" y "sacramentado" en mi legajo personal.

Ahora nadie duda que para cualquier coronel, una sanción de esta naturaleza es casi como supultarlo en vida y que aspirar a un ascenso se vuelve remota. Mientras recibía la sanción, recordé una frase que siempre repetía a los que estaban "mancados" y cuya acumulación de sanción les impedía presentarse al ascenso: "Nosotros ascendemos por acción meritoria y las sanciones no nos deben hacer mella, sigan trabajando que la captura del cachetón es nuestro norte".

También pensé que otro motivo de mi salida de la DINCOTE podría haber sido el hecho de que en determinado momento se me cruzó por la mente la intención de "cortar el cordón umbilical" con la DINCOTE. La "triada" habíamos elaborado en julio de 1993 un plan para formar la Dirección Nacional de Inteligencia Policial Operativa.

La idea era que esta organización partía del modelo GEIN y cada departamento debía crecer hasta abarcar el ámbito nacional y que debía contar con plena autonomía funcional y logística, desligada de la DINCOTE que se había convertido en un elefante blanco, pesado y lleno de carga burocrática.

Esta naciente dirección tendría como objetivo primordial la captura de los dirigentes senderistas a nivel nacional que todavía estaban libres, utilizando y desarrollando la teoría y método de inteligencia policial operativa, especialmente en el "campo", ya que esta teoría se había desarrollado para trabajos en la ciudad y para trabajar en provincias había que replantear toda la metodología.

Marco consiguió una entrevista con Santiago Fujimori. Le mostramos el plan tratanto de convencerlo y le dejamos una copia . Era lógico pensar que el plan derivó al Servicio de Inteligencia Nacional para el "visto bueno" de Tai-Pan. Nada podía pasar por encima del asesor presidencial para asuntos militares y policiales, menos un plan de esta naturaleza.

Luego el proyecto llegó a conocimiento de los jefes de la DINCOTE y fue la comidilla del día . El General Dominguez, quien por esa fecha ya había reemplazado al Teniente General Vidal, en una reunión de Estado Mayor, al enterarse del proyecto que habíamos presentado para crear la DINIPO, nos tildó de "felones" .

El General llegó a la DINCOTE procedente del SIN donde se había desempeñado como Director de Contrainteligencia.

- "¡ Creen que soy un imbécil. Esos desleales pretenden crear una Dirección Nacional de Inteligencia y separse de la DINCOTE"! - Vociferaba el General, exaltado, casi rayando en el paroxismo. El Coronel "yuca pelada", jefe de Estado Mayor, escuchaba preocupado. Esa idea ya la conocía. "Ese Benedicto"- murmuraba. Se reía internamente.

El proyecto de crear la DINIPO, dependiente del Ministerio del Interior y completamente desligada de la DINCOTE y por ende del SIN, preocupaba a mucha gente. De una u otra manera, la DINCOTE se había alimentado de los trabajos que había hecho el GEIN y la ayuda que se consiguió fue después de las operaciones de inteligencia que había desarrollado el GEIN.

Ahora pretendían "c ortan el cordón umbilical", desligarse de la organización madre que los vio nacer, crecer y los protegió. "Están bien güebones esos estragalácticos"- expresaba el "chato" Sarmiento, jefe del Delta Uno. El General Dominguez le daba la razón.

Yo veía que había llegado el momento propicio de separarse de la "organización madre ". La DINCOTE se había llenado de burocracia. Muchos jefes se habían llenado de taras y de prejuicios. Llegaban oficiales y subalternos con la única intención de vivir como rémoras, alimentándose de los restos que dejaba el GEIN y los que realmente "vivían la camiseta", que siempre no han pasado de ser un treinta por ciento del total, eran separados o cambiados de colocación.

Era el momento propicio para el "vuelo del águila". La mediocridad y el "mercenarismo" ya había entrado en esa unidad élite de la policía nacional. La creación de una nueva dirección era una preocupación no solo para la DINCOTE sino también para el SIN.

Estoy seguro que pensaban si el GEIN, como grupo y después división, en menos de tres años había desbaratado los aparatos centrales de Sendero Luminoso y capturado al líder, como Dirección Nacional de Inteligencia Policial Operativa, con radio de acción a nivel nacional, dónde llegarían. Sólo el cielo sería el límite.

Todo un problema. No pensaban en la consolidación de la pacificación del país, en la captura de los dirigentes que faltaban, sólo pensaban en su bienestar, en su provecho, en no perder el apoyo logístico que el GEIN había generado por los trabajos de inteligencia y toda la ayuda que recibían.

Al final, me convencí que esa era la razón en esencia, lo demás era lo aparente. De crearse la Dirección de Inteligencia Policial Operativa, ésta tendría autonomía logística y administrativa . Eso también les preocupaba.

Tal vez esta era una de las razones poderosas por la cual me votaron de la DINCOTE. Había que disgregar a ese grupo que ya no se contentaba con ser división, ahora quería ser una dirección y nacional, o sea, competir con el SIN y olvidarse de la "organización madre".

El hecho de que "mi experiencia y conocimiento debía ser volcado en Ecaepol y la famosa "soberbia", no fueron más que pretextos. Todo había sido preparado anteládamente. El viaje a Taiwán, el "exilio dorado", era parte del plan para sacarme de la DINCOTE y el SIN tendría la pista libre y manipular la DINCOTE, desde adentro, para que otra vez no caiga un alto dirigente terrorista sin su conocimiento.

Cuando salí de la DINCOTE hacia la Escuela Superior de Policía me tranquilizaba el hecho de pensar que en mi lugar, como jefe del GEIN, había quedado el " chino" Valencia. Pensé que esto iba a permitir continuar con la metodología de trabajo y las operaciones de inteligencia que estaban en pleno desarrollo no se paralizarían.

Pero luego tuve conocimiento de que el "chino", junto con otros oficialesl y subalternos fueron cambiados de colocación.

- "Ante las tormentas, las dificultades, los enconos, envidias y celos, el alma del GEIN se potencia, se fortale, se acera y es porque el GEIN se formó en las dificultades, nunca en serenidad o quietud "- les repetí esta frase en la reunión de despedida, el 16 de septiembre de 1993.

Los agentes habían regresado del "campo" para participar en la reunión y sentados en la sala de operaciones escuchaban preocupados y callados las palabras que se vertían. Miraban la escena incrédulos, sin comprender lo que estaba sucediendo ante sus ojos.

Uno de los oficiales comentaba con otro: "Si así maltratan a nuestros jefes, que pasara con nosotros algún día". El otro lo escuchaba entristecido. Antes de retirarme del lugar donde durante casi tres años habíamos tenido la osadía y la audacia de "escalar las alturas" capturando a los más connotados dirigentes senderistas, les dije a los agentes que escuchaban las palabras de despedidas:

- "El enemigo interno tratará de destruir materialmente al GEIN, le quitarán sus cosas, su museo, biblioteca, las especies, máquinas, sillas, etc., pero lo espiritual, el alma, eso jamás. Intentarán degollarlo, mancillarlo, destrozarlo, hacerlo desaparecer - porque tuvieron la osadía de fracturar la historia del país - pero se van a dar cuenta que ya es muy tarde.

El GEIN, el verdadero, no el Genoide que se formará de él y que por falta de cohesión, se acoplaran como partes accesorias a un todo, ya pasó a la historia, forma parte de ella y nada ni nadie podrá destruirlo".

Recorrí cada figura con una amplia mirada y pensé : "Efectivamente, hemos envejecido rápido en la lucha, pero hoy somos más sabios, aprendimos de los errores y fracaso y eso nunca no los podrán quitar".

Los agentes se habían convertido en "lobos solitarios", en "verdaderos trigres de las calles" y hoy, habían dado un alto en el trabajo para el adiós en el mismo lugar donde el 12 de septiembre celebramos "la captura del siglo". Había caido la noche cuando salí de la "Fortaleza".

Observé a mi costado derecho y vi que me acompañaba Rubén, siempre leal y fiel. Me fui a mi casa dejándome envolver por la noche de la Lima señorial, envueltra en ilusiones y quimeras y pensé en el Coronel Tumba y me vino a la memoria una de sus frases favoritas: "Ser peruano es una cuestión de fe, es creer en que el Perú y los peruanos podemos mejorar y hasta creer en hechos aún no realizados". Recén le tomaba sentido a estas palabras. "Creer en hecho aún no realizados".

- "Siempre es así, jefe, mire usted cómo nos pagan ; después que hemos hecho tanto por la DINCOTE y nuestro país ".

- " Cálmate, Rubén, hay momentos que nos llega la hora fatal y nos envuelve las moiras de la ingratitud. Esa hora cuando termina una empresa y de ejecutores de una acción histórica, volvemos a lo oscuro y a lo simple de nuestra condición humana.

Y, es bueno que así sea porque si no es así, nos dejamos llevar por la embriaguez del éxito, la ilusión de la gloria y eso nos hace mucho daño"- le comenté. Rubén escuchaba en silencio. Luego me miró y repitió una frase que me había escuchado decirla muchas veces : "Ningún miembro histórico es feliz". ¿ No es cierto, tío?.

- "Así es Rubén, ningún miembro histórico es y ha sido feliz. Se ha tenido que esperar que mueran para recién elevarlo al pedestal de los héroes. Nuestra sociedad no está preparada para tener héroes vivos, pero auténticos héroes vivos. El ser humano es el único que tiende a repetir sus errores dos veces. He observado que nuevamente hemos vuelto a lo de antes- me refiero a la fecha de la captura de Abimael Guzmán".

Muchos de los agentes que tuvieron valiosa participación en las operaciones de inteligencia que condujeron a la captura del líder senderista son colocados de servicio en el "calabozo" y a otros, se les uniforma. Según refiere el nuevo comando de la DINCOTE, para "disciplinarlos". Otra vez se retrocede a los inicios, después de haber avanzado un duro, difícil y creativo camino en la lucha contra el terrorismo.

El problema principal es que no se toma en cuenta en los cambios de comando en la DINCOTE que "no se debe ni se puede improvisar tácticos y estrategas de la noche a la mañana". Llegan Jefes a comandar esta unidad especializada imbuídos de concepciones domésticas, buscando el provecho personal, el ascenso y adoptando actitudes "serviles", sumisas, bajo la férula de otro.

No estoy resentido ni dolido, sólo preocupado de que después de tanto sacrificio, trabajo incansable, todo se pierda y nuevamente se retrace la lucha, aunque sea en forma temporal.

Nuevamente se viene trabajando con una "inteligencia operativa chicha", vulnerable a la "infiltración" del enemigo y éllos - me refiero a SL- saben bien ; han llegado a determinar que si quieren destruir a la organización de DINCOTE, simplemente, se valdrían de la infiltración, utilizando elementos "captados" de la misma policía.

Después vendrían los años de proscripción y soledad. La DINCOTE se volvió a convertir en un foco de tantas pasiones hostiles y aparecieron por doquier nuevos héroes de la pacificación. Se felicitaban y se premiaban entre ellos. Hostilizado por el nuevo comando de la DINCOTE y el SIN, vi como los amigos se alejaban y muchos otros se mantenían a una distancia prudente. Fui sometido a vigilancia y se investigó todo mi historial desde que ingresé a la Escuela de Oficiales.

Tuve que aprender a gobernarme a mí mismo y sobreponerme a las adversidades. Había llegado esa hora triste en la vida de todo miembro histórico en que la gloria sólo es la pesada carga del renombre, cuando perdido el prestigio y el poder, los enemigos se ensañan y los amigos se alejan. El domingo viajé a Taiwán.

Esta actitud la tomó Tai Pan como una soberbia e indisciplina. Cuando querían encasillar a alguien como indisciplinado y rebelde le colocan la etiqueta de soberbio y ¡ zuas!, le "arrimaban el piano". La soberbia me costó diez horas de arresto simple. Copia del oficio donde aparecía el motivo de la sanción y las horas que me habían colocado, me la entregaron junto con mi oficio de salida de la DINCOTE.

Un anodino Coronel de la DINCOTE, conocido como "Ccaracha", se encargó de que esta sanción llegue sin ningún tropiezo a la Dirección de Personal y que quede lacrado y sacramentado en mi legajo personal.

Ahora nadie duda que para cualquier coronel, una sanción de esta naturaleza es casi como supultarlo en vida y que aspirar a un ascenso se vuelve remota.

Mientras recibía la sanción, recordé una frase que siempre repetía a los que estaban "mancados" y cuya acumulación de sanción les impedía presentarse al ascenso: "Nosotros ascendemos por acción meritoria y las sanciones no nos deben hacer mella, sigan trabajando que la captura del cachetón es nuestro norte".

También pensé que otro motivo de mi salida de la DINCOTE podría haber sido el hecho de que en determinado momento e me cruzó por la mente la intención de "cortar el cordón umbilical "con la DINCOTE. La "triada" habíamos elaborado en julio de 1993 un plan para formar la Dirección Nacional de Inteligencia Policial Operativa.

La idea era que esta organización partía del modelo GEIN y cada departamento debía crecer hasta abarcar el ámbito nacional y que debía contar con plena autonomía funcional y logística, desligada de la DINCOTE que se había convertido en un elefante blanco, pesado y lleno de carga burocrática.

Esta naciente dirección tendría como objetivo primordial la captura de los dirigentes senderistas a nivel nacional que todavía estaban libres, utilizando y desarrollando la teoría y método de inteligencia policial operativa, especialmente en el "campo", ya que esta teoría se había desarrollado para trabajos en la ciudad y para trabajar en provincias había que replantear toda la metodología.

Recorrí cada figura con una amplia mirada y pensé: "efectivamente, hemos envejecido rápido en la lucha, pero hoy somos más sabios, aprendimos de los errores y fracaso y eso nunca no los podrán quitar".

Los agentes se habían convertido en "lobos solitarios", en "verdaderos trigres de las calles" y hoy, habían dado un alto en el trabajo para el adiós en el mismo lugar donde el 12 de septiembre celebramos "la captura del siglo".

Había caido la noche cuando salí de la Fortaleza.

Observé a mi costado derecho y vi que me acompañaba Rubén, siempre leal y fiel. Me fui a mi casa dejándome envolver por la noche de la Lima señorial, envueltra en ilusiones y quimeras y pensé en el Coronel Tumba y me vino a la memoria una de sus frases favoritas: "Ser peruano es una cuestión de fe, es creer en que el Perú y los peruanos podemos mejorar y hasta creer en hechos aún no realizados".

Recién le tomaba sentido a estas palabras.

- "Creer en hecho aún no realizados". - Siempre es así, jefe. Mire usted cómo nos pagan. Después que hemos hecho tanto por la DINCOTE, la institución.

Cálmate, Rubén. Hay momentos en que a todos nos llega es hora fatal en la vida. Esa hora cuando termina una empresa y de ejecutores de una acción histórica, volvemos a lo oscuro y a lo simple de nuestra condición humana.

Y, es bueno que así sea porque si no es así, nos dejamos llevar por la embriaguez del éxito, la ilusión de la gloria y eso nos hace mucho daño. Rubén escuchaba en silencio.

Luego me miró y repitió una frase que me había escuchado decirla muchas veces: Ningún miembro histórico es feliz". ¿ No es cierto, tío?.

Así es Rubén, ningún miembro histórico ha sido feliz. Se ha tenido que esperar que mueran para recién elevarlo al pedestal de los héroes. Nuestra sociedad no está preparada para tener héroes vivos. El ser humano es el único que tiende a repetir sus errores dos veces.

Pero, ¡ ánimo, Truquini, de la DINCOTE nos echan, pero algún día, cargados de honra hemos de volver a ella !.

No pasó ni un mes, cuando nuevamente volvimos a lo de antes - me refiero a la fecha de la captura de Abimael Guzmán. Muchos de los agentes que tuvieron valiosa participación en las operaciones de inteligencia que condujeron a la captura del líder senderista fueron designados a cubrir servicio de seguridad en el calabozo.

Otros se les uniformó y pasaron a ser centinelas, bajo pretexto de que el uniforme debía disciplinarlos. Este es el criterio que siempre ha primado con respecto a los ex PIP: si se portan mal, hay que uniformarlos y verán la transformación.

Quizás, en algunos casos el uniforme consiguió su objetivo ya que algunos ex PIP no se lo quitan ni para dormir, pasando a ser su segunda piel. ¿ frustación ?. Otra vez retrocedimos al inicio de la lucha contrasubversiva, después de haber avanzado por un duro, difícil, pero creativo e innovador camino en la lucha contra Sendero Luminoso.

El comando policial piensa que en la DINCOTE se puede improvisar tácticos y estrategas de la noche a la mañana. Llegan oficiales y jefes a comandar esta unidad especializada imbuídos de concepciones domésticas, buscando el provecho personal, el ascenso y adoptando actitudes serviles y sumisas, bajo la férula de otro.

No estoy resentido ni dolido sólo preocupado de tanto sacrificio se haya tirado al tacho y todo lo avanzado se pierda y retrace la lucha. Se trabaja con una inteligencia operativa chicha, vulnerable a la infiltración del enemigo y ellos (SL y MRTA) saben bien que para destruir a una organización, no hay como la infiltración empleando elementos captados de la misma Policía.

La DINCOTE volvió a ser un foco de pasiones hostiles y aparecieron por todos lados los "héroes victoriosos" de la pacificación. ¿ Pacificación ? Nadie ha pacificado nada. Se felicitan y premian entre ellos. Luego vino el tiempo de la hostilidad y la persecución. Observé impotente cómo los que consideraba mis amigos, se alejaban y otros tomaron una distancia prudente. La diosa fortuna me había abandonado y se cumplía la "maldición de Gonzalo".

Por esa paradojas de la vida, ahora yo era sometido a Ovise, pero no del enemigo terrorista sino de mis colegas de la DINCOTE que pensaban que estaba escribiendo un libro sobre La Captura del Siglo donde iba a relatar tal como se realizó, rompiendo el mito del "Cazador". Se investigó todo mi historial, desde que vine en el puerto de Pisco, mi ingreso a la Escuela de Oficieles, parientes, amigos, etc. esto me obligó a gobernarme a mí mismo y sobreponerme a las adversidades.

Había llegado esa hora triste en la vida de todo miembro histórico en que la gloria sólo es la pesada carga del renombre, cuando perdido el prestigio y el poder, los enemigos se ensañan y los amigos se alejan. Estaba envuelto en las moiras de la ingratitud.

En la mañana del domingo 13 de septiembre de 1992, al retornar a mi casa con la misión concluida y con un delicado sentimiento de culpabilidad (la victoria casi siempe nos produce este sentimiento y nos rompe algo adentro debido que a veces la batalla ganada en una guerra fratricida, puede ser más cruel y más amarga que una batalla perdida), cuando abrí la puerta, encontré a mi mujer en la cocina, preparando el desayuno para mis hijos. Me acerqué a ella y la besé con profusión.

La última de mis hijas llegó acelerada, desde su habitación, y se colgó de mi cuello, susurrándome al oido me dijo: "Gracias papá, eres mi héroe, me siento orgullosa de tí, ahora ya no tendré miedo a los apagones".

No quise nada más.

Esta frase me hizo sentir feliz y satisfecho. Había llegado al último reducto del combatiente, el hogar, la familia. Al lugar donde muchas veces nos ausentamos por ir en este mundo enderezando entuertos.

Fin

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