miércoles, 26 de enero de 2011

PERUANOS EN EL EXTRANJERO RECLAMAN UN ESPACIO PARA CAMBIOS

Cada vez que llegan las elecciones para elegir al Presidente de la República y a los Congresistas que nos representan a los peruanos, salen a la luz noticias, como ésta: El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) informó: “se impondrá una multa de 64 dólares a los peruanos en el extranjero que se nieguen a integrar las mesas de sufragio instaladas en sus países de residencia, para las elecciones generales del 10 de abril próximo”.
“El ente electoral recordó que si bien no existe multa por no acudir a votar, sí hay sanción pecuniaria por no cumplir el deber de ser miembro de mesa. Por ello, quienes hayan sido designados como miembros titulares o suplentes y no asistan o se negaran a integrar las mesas de sufragio en el exterior, pagarán una multa equivalente a 64 dólares. Un monto similar se aplicará a los electores que, en ausencia de los miembros de mesa titulares, se nieguen al desempeño del referido cargo”. (Resolución del JNE, publicada en El Peruano).
Este tipo de noticias, a los peruanos que vivimos en el extranjero, (que nos ha costado esfuerzo y trabajo ganar un lugar en otro país), nos lleva a la siguiente reflexión: Si tanto les importamos a los políticos, ¿Por qué no se nos considera para poder realizar aportes, en materia educativa, salud, cultura, justicia, empresas, etc., etc.
En el extranjero hay muchísimos peruanos capacitados, con otras formas de ver la vida y la sociedad, incluso muchos desempeñando trabajos y cargos relevantes en sus lugares de residencia, peruanos que han pasado media vida capacitándose y aprendiendo de sociedades más avanzadas, que podrían ser muy útiles para hacer del Perú un país mejor, más culto, más prospero, donde la corrupción no tenga cabida, donde la corrupción no tenga su aliada en la ignorancia de la gente, donde la pobreza no tenga como despensero al político corrupto de turno, que al fin y al cabo siempre son los mismos.
¿Acaso no es cierto que los mejores talentos del Perú (escritores, poetas, pintores, economistas, arquitectos, entre otros), han sido exiliados o se han autoexiliado al extranjero por falta de oportunidades en el país? ¿Que en hospitales de EEUU y Europa muchos de los mejores médicos son peruanos?; ¿Acaso no es verdad, que hay muchos excelentes abogados peruanos litigando con gran altura en los juzgados de España y otros países?, profesionales que podrían ser repescados para hacer funcionar el aparato judicial peruano sin que campee la coima y todos los excesos de la corrupción que se ve hoy en día en el Perú.
No olvidemos que en los países desarrollados y con cultura, el fenómeno de la coima es casi nula, y si lo hay, es irrelevante comparado con lo que se vive en el Perú, donde la corrupción es un modo de vida en todos los estamentos, y si no, sólo hay que ver las noticias de cada día; donde los políticos peruanos, creen que la educación es la última rueda del coche (profesores mal pagados y alumnos mal nutridos un mal binomio), tal es así, que una vez que están en el gobierno se despreocupan de la educación. Es por eso, que el peruano bebe desde su niñez la falta de valores, la picaresca o picardía criolla es parte de su esencia, vive con ella y es ahí donde se incuba el germen de la corrupción. Un estigma, la alforja que debe cargar injustamente, algo que el peruano sin buscarlo se ve obligado por necesidad a llevar; que si estuviera bien educado, bien formado y mejor alimentado, no se daría la corrupción en la magnitud de ser una pandemia nacional.
Pero, dejemos la corrupción que de eso el Perú tendría para exportar por toneladas, y volvamos al principio, ¿Por qué hay un divorcio entre los gobiernos peruanos y sus ciudadanos radicados en el extranjero? ¿Por qué sólo se acuerdan para ponerles multas sino van a conformar las mesas electorales? Si tanto importa el voto de los residentes en el extranjero, por qué no se les da cabida otorgando algunos escaños en el Congreso (como lo hace el país vecino del Ecuador), para que puedan aportar la experiencia de su trabajo y todo lo que han aprendido; con ello, el Perú podría recortar años de subdesarrollo, es decir, ganaría muchos años al acelerar su crecimiento cultural, social y económico.
Lo del Congreso era sólo un ejemplo, ya que ahí se hacen las leyes, y con ellas se gesta el tipo de país que se quiere tener. Y qué mejor que también fueran los peruanos que viven en el extranjero, los que den su aporte para mejorar el país, peruanos que viven en vivo y en directo los cambios y el desarrollo de otras sociedades más avanzadas, y no esperar a que sátrapas en connivencia con tanto impresentable investido de congresista, se dediquen a plagiar de mala manera leyes que se van dando en Europa, y en otras partes, para con ello, improvisar o hacer experimentos nefastos, que a lo único que conducen, es a crear el estercolero político ideal, el hábitat social idóneo, para que campen a sus anchas en el país tanto corrupto en las esferas del gobierno.
El Perú requiere de cambios profundos en las estructuras del Estado, para evitar que la corrupción se emparente con la impunidad, y así, por ejemplo, vía inmunidad parlamentaria, el Perú tenga por representantes del pueblo a tanto sinvergüenza que arrancándose los pelos entre ellos llegan al Congreso de la República, y una vez ahí, cometen tantas fechorías y encima tienen facultades de arreglar las leyes a su antojo y conveniencia, como volver a ser reelegidos, algo que en una democracia joven como la nuestra no nos podemos permitir (por lo tanto no se debe permitir). Se debe dejar paso a la alternancia democrática, no sólo de los partidos y los gobernantes, sino también de los Congresistas, para que al final de cada periodo, puedan ponerse a disposición de la justicia, al control de la sana crítica de los votantes peruanos, y sobre todo a la transparencia de su patrimonio, para verificar si no se enriquecieron ilícitamente (algo que debería aplicarse igual para Ministros, Alcaldes, Comandantes Generales de las FFAA, Directores de la PNP, y otros Directores y funcionarios con cargos de responsabilidad de gobierno).
Se requiere cambios de alto calado para evitar que corruptos tengan secuestrado al Estado peruano. Para evitar que se vuelvan a repetir tropelías como el caso Comunicore, caso petroaudios, caso Cofopri, gasolinazos, etc., etc. ¿Cómo es posible que en las elecciones se presenten personajes cuestionados, que se han hartado de robar y engañar al pueblo peruano?.
En todo este proceso de transformación, si se diera, aunque no todos son Pedro Pablo Kuczynski, mucho tenemos que decir los peruanos que radicamos en el extranjero; se debería por ejemplo:
_ Repatriar a los científicos de origen peruano y a otros talentos que puedan hacer grandes aportes al país.
_ Recuperar a los médicos peruanos especialistas que trabajan en Hospitales de países avanzados.
_ Dar oportunidad a los mejores economistas peruanos que ejercen en el extranjero, y que incluso tienen cargos relevantes en organismos internacionales.
_ Permitir que los abogados peruanos que ejercen en el extranjero, puedan participar o formar parte del Consejo Nacional de la Magistratura, para poder controlar a los jueces corruptos.
_ Homologar los años de ejercicio profesional en el extranjero para poder postular a las plazas de Jueces y Fiscales, en todos los niveles de la magistratura, tal y como se le permite a cualquier peruano en el país.
En este sentido, se podría dar muchos ejemplos más, pero lo que se quiere, es crear un puente, un poco de coherencia y hacernos escuchar, para que el divorcio del Perú y los peruanos en el extranjero, no sea un mal incurable, sino más bien, sea un vínculo real e indisoluble, no sólo desde la añoranza, sino desde el aporte real y efectivo hacia la patria que nos vio nacer.
Muchos de los peruanos que están en el extranjero, seguro que se sentirían orgullosos de poner su granito de arena para sacar adelante a nuestro Perú, que es un país hermoso, pero sobre todo una patria digna de los peruanos de bien, libre de toda la podredumbre que lo azota actualmente día a día, pero sobre todo, libre de la corrupción que es la madre del cordero de todos nuestros males como país.
No dejemos que los cambios políticos en el Perú respecto a los peruanos que viven el extranjero, sea un tema que pasa de largo, desaprovechando de esa manera, su talento, su capacidad profesional y su visión del mundo y de la vida desde ópticas que podrían enriquecer a nuestra joven democracia.
No permitamos que las autoridades políticas y los políticos en general, nos engañen. Si no se hacen cambios estructurales importantes en el aparato del Estado Peruano, de nada vale que entre uno u otro gobernante, será siempre más de lo mismo. No olvidemos que a los políticos, antes de las elecciones, lo único que les preocupa, es de dónde sacar votos para llegar al gobierno y al Congreso de la República, y una vez en el poder, su única preocupación será cómo robar de las arcas del Estado (y sino ahí tenemos: los come pollos, los roba luz eléctrica, los que tienen como asesores a sus empleados de hogar, los que nombran a asesores fantasmas, etc.), ejemplos hay cientos, además de: Alcaldes corruptos, Generales mafiosos, Jueces coimeros, Ministros ladrones, etc., etc.

Actualmente en el Perú, donde se meta el dedo sale pus, es lamentable decirlo, pero es así. A los que estamos fuera del país, se nos revuelve las tripas cada vez que uno lee la prensa y ve que los corruptos están por todas partes, y que a vista y paciencia de las autoridades se roba impunemente, en un escenario de violencia descomunal. Y en medio de este caos, los políticos hacen su agosto, y los pobres peruanos (valga la redundancia) siguen más pobres que nunca, en una ceguera crónica que no hay cuándo se le ponga fin para acabar con tanto ladrón.

Desde España, Jorge Ernesto Ibáñez Vergara, Abogado del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid

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