martes, 24 de noviembre de 2009

EN DEFENSA DE LA " ROBAPULMON"


Susan Hoefker , sin haber llegado a una sentencia , ya había sido juzgada y sepultada en vida. El daño más terrible ha sido en su imagen y reputación, como mujer y empresaria, y cargará de por vida la mácula de ser la "ladrona del pulmón".

Esta vez quiero ensayar una defensa por aquella mujer que el populurum la conoce con sorna como “La Roba pulmón”.

Después de un largo tiempo , el drama o la tragicomedia del robo del pulmón en la exposición “El Cuerpo Humano- Real y Fascinante” está llegando a su fin.

Como noticia ya es periódico de ayer y el pueblo sobreviviente de estas tierras en donde nació “El Cholo Sano y Sagrado”, nuevamente vuelve a su cruel realidad , a comprobar que la crisis financiera ha paralizado el crecimiento económico el país y que la recaudación tributaria , según la Sunat, ha caído 16.2% respecto del mismo período del 2008.

O sea, el plan de estímulo ha sido ineficaz y es incoherente la idea que vamos a crecer más del 5% este año.

Esto se traduce en que los policías y militares no recibirían ningún tipo de aumento, seguirán sobreviviendo con su sueldos de hambre, esperando el maná que llueve del cielo por parte del ministro del Interior en esos famosos bonos de productividad que todos los años se escuchan que esta vez si se aplicarán como incentivo para los policías sí trabajan y se esfuerzan .

En su mejor momento, este caso llenó titulares, mantuvo la atención de la prensa, de la opinión pública, hasta el mismísimo presidente de la República quien salió al frente con unas flamígeras opiniones diciendo que “Ojalá renuncie a la nacionalidad peruana”, en abierta indignación y rechazo a la maniobra publicitaria que pretendió llamar la atención de la muestra “El cuerpo humano. Real y fascinante" montando una farsa en torno al robo de un pulmón y manifestó su deseo de que la supuesta responsable, Susan Hoefken renuncie nacionalidad peruana por el daño que le ha hecho al país.

El presidente de la República , Dr. Alan García Pérez, dijo que esto era gravísimo y malvado, que esta mujer no parece peruana y seguramente nació de casualidad en el Perú. Remató diciendo :“¡Qué crueldad! ¡Qué maldad! Todo para ganarse cuatro billetes. Ojalá renunciara a la nacionalidad peruana esta persona porque no se lo merece".

La delgada empresaria, la gringuita, la que tiene apellido alemán, al escuchar las palabras del mismísimo presidente de la República , es seguro que se quedó absorta , perpleja y le pareció que estaba viviendo una pesadilla .

Si el máximo mandatario del país dice que tú eres culpable, entonces estás perdidio y sólo te queda el cadalso.

¿Creen que algún magistrado contradicerá el concepto inicial del presidente de la República?

Como era de esperarse, esta noticia llenó titulares en una prensa siempre ávida de noticias que les permita vender, así la imagen o la reputación de las personas queden destrozadas a pedazos .

Susan Hoefken, optó , como todo ser humano con sentido de sobrevivencia por esconderse y ponerse a buen recaudo. Estaba asustada, temía lo peor , pensaba que al salir a las calles podían apedrearla como a Magdalena .Y sabía que no iba a tener un Cristo que la salve, ante el apedreamiento público , porque todo el mundo estaba en su contra.

¿ Quién iba a contradecir las palabras del Filósofo-Rey que ya la había juzgado y condenado?

Se le acusaba de ser la causante del tremendo daño a la imagen de nuestro país en el extranjero . A partir de allí, todos iban a decir que los peruanos somos ladrones ya que en ningún otro país , se habían robado alguna pieza de la exposición del cuerpo humano – lo que no es cierto -.

Ella gritaba a los cuatros vientos que era más peruana que el cebiche o la mazamorra y que es víctima de una campaña racista porque es blanquita y con apellido extranjero. Y que iba a denunciar a los cuatros policías de la Comisaría de La Molina porque las pruebas presentadas a la Fiscalía no tienen relación con su actividad empresarial.

Pero , quién se iba a oponer al criterio inicial del mismísimo presidente de la República quien la daba por culpable, quién iba a irse contra el show mediático de la prensa , además , la policía ya se había pronunciado como la autora de una mentira mayúscula , que todo había sido inventado , que nunca se robaron el pulmón, que todo lo hizo para ganar unos miserables soles – como lo dijo el presidente de la República .

Los jueces se mueven al compás de lo que dice la prensa y los políticos . Para qué se van a pone sabroso si la mayoría son jueces suplentes o provisionales y tienen que hacer méritos para el titularato .

Así que como era de esperarse, el Juez Mixto de La Molina –Cieneguilla , Pedro Donaires Sánchez , le abre instrucción, con mandato de comparecencia restringida ( con impedimento del país ) a Susan Hoefken , más conocida como “La Roba Pulmón”- mácula que la acompañará todo su vida , así no lo quiera, generación tras generación ..

La gringuita ha tenido que dejar atrás sus preparativos para casarse o dejar de lado los planes futuros de su empresa, ahora tiene que afrontar las denuncias en su contra por los delitos contra la fe pública y por falsedad genérica .

Le espera toda una vía crucis , un largo , tedioso y estresante, proceso penal , donde tendrá que gastar dinero en abogados, trámites judiciales, etcétera .

Más tarde , comprobará algo que todos sabemos : en nuestro país la responsabilidad se presume y la inocencia tiene que probarse, porque todo en este país raro y surrealista está al revés .

Ella tiene que probar que es inocente , que no inventó el robo del pulmón , que nunca pensó en sacar ganancias con esta mentira. Si no lo hace, entonces, dirán que oculta algo, que no tiene una buena justificación, que lo hizo por ganarse unos “miserables centavos” .

Desde el inicio, cuando se empezó a dudar de su versión sobre el robo del pulmón, Susan Hoefken estaba perdida .

Ya había sido juzgada, sentenciada , sometida a burlas , era y es y seguirá siendo el argumento apetitoso para la mofa de s payasos y chistosos de la televisión sabatina , y cuando salga a la calle, la miraban con odio o la perseguirán , gritándole : “ ladrona del pulmón”.

No sería nada raro que más adelante se le condene a cuatro años de prisión efectiva para “dar escarmiento “ y nadie más se aventure a dañar la sacrosanta imagen del país en el extranjero .

Está gringuita nos ha puesto ante los ojos del mundo como ladrones o exportamos ladrones.

Realmente, no quisiera estar metido en la piel de Susan Hoefken. .

Lo que le ha pasado a esta peruana – así tenga aspecto extranjero – es la antítesis de lo que significa Estado de Derecho; un estado en donde se respete los principios de la Constitución Política y los derechos humanos .

La Constitución Política establece como principio la presunción de inocencia, nuestras leyes señalan que está proscrita toda forma de responsabilidad objetiva o responsabilidad por resultado ( debe acreditarse que el autor haya querido causar la lesión o daño que se le imputa a título de dolo ) , que para llegar a la certeza debe haber una actividad probatoria suficiente ( prueba plena ) y que existe la duda razonable cuando no hay pruebas contundentes , motivo por el cual, debe ser absuelto el imputado en aplicación del principio universal del in dubio pro reo .

La presunción de inocencia garantiza que no se sancione si no existen pruebas suficientes y toda persona es inocente, mientras no se pruebe lo contrario en un proceso investigatorio y penal con las garantías de un debido proceso.

El crimen se comete siempre por algo y para algo ( móvil y fin ).

Cuando Susan Hoefken se defiende diciendo que si hubiese planificado el robo del pulmón, bastaba con esa noticia para tener la cobertura que necesitaba y no tendría sentido hacerlo aparecer , lo guardaba o lo enterraba y punto .

Este argumento tiene peso , es racional y podríamos decir que está en consonancia con lo que siempre hemos repetido : todo crimen se comete por algo y para algo .

¿Inventando el robo del pulmón, Susan Hoefken se beneficiaria con ello, tendría mayores ingresos, acudiría más visitantes?

Puede ser que aumente la expectativa de los ciudadanos por ir a visitar la exposición, pero de allí que la empresaria se beneficie con ello, eso está en duda.

Sólo una mente irracional buscaría ese camino : inventar el robo del pulmón para conseguir un beneficio económico.

Una vez más se le acusa a una persona por un mensaje de texto o e-mail que nadie sabe de donde sale .

Las pruebas electrónicas son las más débiles y menos confiables .

Lo que plantea en su defensa Hoefken debe tomarse en cuenta: la empresa internacional busca que no se incremente la siniestralidad de sus pólicas de seguro y así obtener mayores beneficios económicos .

En el presente caso no se ha desvirtuado fehacientemente la presunción de inocencia y por ende no está acreditada la responsabilidad penal de la empresaria en el robo del pulmón . Sólo se tiene la mera sospecha de que la acusada pudo haber inventado la historia del robo del pulmón para beneficiarse .

Lo cierto es que esta empresaria ha sido denunciada por meras referencias, débiles en sí mismas, que no nos permite llegar al indicio de móvil delictivo.

No existen mayores datos periféricos adicionales –y debidamente enlazados – en orden a su presencia u oportunidad física para la comisión del delito, a la oportunidad material para hacerlo, a una actitud sospechosa o conducta posterior, y a una mala justificación –que no han sido acreditadas-.

Para desvirtuar la presunción de inocencia debe apoyarse en una mínima actividad probatoria producida con las garantías procesales que, de alguna forma, pueda entenderse de cargo y de la que, en consecuencia, se pueda deducir la culpabilidad del procesado más allá de toda duda razonable.

Susan teme por su vida y su carrera empresarial , el escándalo le hizo perder un millonario proyecto empresarial para el 2020 , tendrá mucho cuidado cuando camine por las calles de Lima para evitar ser apedreada , la fama que le han hecho los medios al llamarla “Ladrona del pulmón” la acompañará de por vida .

Sin haber llegado a una sentencia , ya ha sido juzgada y sepultada por vida.

El daño más terrible ha sido en su imagen y reputación, como mujer y empresaria .

Bien decía Napoleón Bonaparte : " Nunca debemos perder el honor ya que no hay modo alguno de recobrarlo porque las heridas que en el honor se reciben son incurables".

El honor es una categoría moral que desde el punto de vista objetivo constituye un capital que permite a los hombres y mujeres, desenvolverse con la estimación y el respeto por todos.

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